¿Cuándo es el mejor momento para llevar a cabo una impermeabilización?
La humedad es uno de los factores que pueden resultar más dañinos, por lo que se hace especialmente importante proteger los edificios de la incidencia de la misma ya que, además de grandes incomodidades, puede llegar a provocar contundentes daños estructurales y problemas de salud. Es aquí cuando entra en juego la impermeabilización. Es un procedimiento realmente indispensable, de cara a dar al edificio la protección que necesita. Es especialmente útil en las zonas geográficas en las que existe una abundancia de precipitaciones o temperaturas bajas durante gran parte del año. ¿Cuándo se debe realizar la impermeabilización? Depende de varios factores que vamos a pasar a analizar. ¡Siempre hay que buscar las condiciones óptimas para trabajar!
Realizamos una impermeabilización de garantías
Para comenzar, antes de llevar a cabo una impermeabilización tenemos que fijarnos en la época del año. La mejor alternativa es trabajar durante los meses más secos. En ocasiones, puede ser complicado porque hay mucho calor, pero la realidad es que la ausencia de precipitaciones es lo que mejor sienta a este proceso, ya que la aplicación de los productos y materiales necesarios no se va a resentir en ningún momento. Si se trabaja de esta forma, se van a conseguir resultados espectaculares.
Teniendo en cuenta lo que acabamos de explicar, la primavera y el verano se presentan como las estaciones más adecuadas para realizar la impermeabilización. Eso sí, recuerda que la exposición a altas temperaturas también puede suponer un riesgo para algunos materiales y para los trabajadores. ¡Hay que cuidar cada detalle! En resumen, busca los momentos secos, en los que las temperaturas sean suaves y no haya humedad.
Por otro lado, para una buena impermeabilización también debemos tener en cuenta el estado de la superficie sobre la que se va a trabajar. Lo primero que se tiene que hacer es limpiar la misma. Hay que intentar que no exista ningún tipo de suciedad sobre ella, la cual pueda comprometer los resultados de la aplicación que se va a realizar. Dicho esto, otro aspecto clave es que dicha superficie se encuentre seca. En caso de estar húmeda, algunos materiales y productos no van a resultar eficaces, ya que no van a terminar de adherirse con normalidad. Por supuesto, hay que inspeccionar la superficie para detectar si hay daños en la misma. Además, en algunos casos será necesario adecuar las pendientes para garantizar la correcta evacuación del agua.
En resumen, podemos decir que el proceso de impermeabilización se desarrolla de la siguiente manera:
1- Asegurar que el clima es correcto.
2- Demoler el embaldosado existente y las pendientes, si fuese necesario.
3- Rehacer las pendientes, si procede, para conseguir la correcta evacuación del agua. Es aquí donde se deja la superficie de la mejor manera.
4- Sustituir los sumideros.
5- Impermeabilizar con el método que mejor se adapte a la terraza.
6- Embaldosar nuevamente junto a los rodapiés.
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